Natalia Carbajosa es una poetisa gaditana,
doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca y profesora de Lengua
Inglesa en la
Universidad Politécnica de Cartagena. De su obra poética
podemos citar varios títulos como Desde
una estrella enana o Pronóstico. También ha
escrito algunas obras en prosa y traducciones, así como artículos en numerosas
revistas.
Enrique G.L.- ¿Cómo se define?
Natalia Carbajosa- Con
una curiosidad intelectual notable, que a veces me lleva a dispersarme más de
la cuenta.
E.G.L.- ¿Cómo definiría su poesía?
N.C.-
Quizá por la respuesta anterior, muy cambiante, no tanto por las modas como por
el deseo de experimentar. Y dentro de eso, atenta a lo incognoscible y a ratos
a lo visionario, pero sin perder el vínculo con el suelo que se pisa.
E.G.L.- Su libro favorito
N.C.Cuando
me hacen este tipo de preguntas, me quedo en blanco porque, ¿cómo elegir sólo
uno? Te digo mejor algo que haya leído últimamente y que me haya gustado mucho.
Me han encantado los Cuentos
de invierno de Isak Dinesen,
son bellísimos en su gelidez; y en poesía, todavía estoy conmocionada con los
versos de Roberto Juarroz, por cierto brillantemente anotados por un autor de
aquí, Diego Sánchez Aguilar.
E.G.L.- Un autor
N.C.Te
digo lo mismo que antes, un descubrimiento no tan reciente pero sí
recientemente recuperado: Isaac Bashevis Singer. Divertidísimo.
E.G.L.- Un actor/actriz
N.C.-
Esta sí es fácil: Paul Newman.
E.G.L.- Una película
N.C.-
Ser o no ser, de Lubitsch.
E.G.L.- Es filóloga inglesa y ha escrito un ensayo sobre
el que es posiblemente el mejor dramaturgo de la literatura anglosajona
Shakespeare. ¿Cree que este autor debería ser más conocido y estudiado en el
mundo hispánico?
N.C.-
En el mundo hispánico y en el mundo en general, diría yo. Los clásicos
(Shakespeare, Homero, Cervantes) son siempre una apuesta segura, un equipaje
vital. Y funcionan fenomenal, por ejemplo, con los niños, porque no tienen
edad, son eternos.
E.G.L.- También ha escrito sobre Miguel Hernández... En
estos tiempos de crisis y tribulaciones, ¿ cree que sería propicio que se
escribiera más poesía social?
N.C.-
No necesariamente. Que la poesía aporte conocimiento y belleza es el bien más
social de todos, no podemos prescindir de ello y menos en tiempos de penuria.
Miguel Hernández no sería el gran poeta que es si sólo se hubiera preocupado de
lo social.
E.G.L.- ¿Ha escrito poesía en inglés? ¿Fluye igual la
poesía en esa lengua?
N.C.-
He escrito algún poema bilingüe, pero no en inglés de principio a fin. Leo más
poesía en inglés que en español, eso sí. No es que la poesía fluya mejor o peor
en una lengua o en otra sino que, como la poesía es en sí misma el reino de la
extrañeza, el hecho de leerla, además, en una lengua que no es la tuya y donde
por tanto las palabras están menos gastadas a tus propios oídos, le añade
matices muy interesantes.
E.G.L.- El trabajo del poeta es arduo, pero el de un
traductor es muy importante, pues un obra mal traducida puede perder toda su
esencia. ¿Cómo afronta sus traducciones?
N.C.-
Con mucho placer, porque para un poeta la traducción es un ejercicio de
disciplina espléndido, y con mucha inseguridad también, por lo que apuntas: es
importante el oficio y el respeto al texto fuente, pero hay un componente de
intuición (cuándo ser más literal y cuándo más audaz, cuándo dar más peso al
ritmo sobre el significado o viceversa) que es pura incertidumbre. A veces
aciertas, y a veces, claramente no.
E.G.L.- ¿Cómo fueron sus comienzos en la literatura?
N.C.-
Como los de todo escritor, comencé por el principio, es decir, por la lectura.
A los siete años ya era una lectora voraz, y saboreaba el paseo sabatino a la
biblioteca municipal infantil como lo más parecido a estar a punto de entrar en
la cueva del tesoro. Muy pronto comprendí que el de los libros no era un mundo
paralelo al real, sino una parte primordial de éste, llena de riqueza y
aventura. En esos años también escribía, pero donde empecé a hacerlo, digamos,
más conscientemente, fue en la universidad, en Salamanca, cuando formé parte de
la revista de creación Parásito,
en los primeros noventa.
E.G.L.- Ha
escrito varios libros de poesía y algunos de narrativa... ¿En qué género se
siente más cómoda?
N.C.-
En prosa sólo he escrito
un libro de relatos, y también escribo diarios que no publico. Me siento más
cómoda, sin duda, en poesía. Los estímulos que se me presentan para escribir
casi siempre tienen la forma de un poema.
E.G.L.- Habla usted en su poema Ciudad nueva de "una doncella entregada a las
galeras del asedio" cómo cree que podría ser rescatada....
N.C.-
Buena pregunta… me la
imagino saltando por el balcón para eludir el asedio del desahucio, los bancos,
los mercados, ésa sería la imagen de sus galeras monstruosas… y ese su rescate:
el suicidio.
E.G.L.- También habla de la ciudad "arrasada por la
blanda suela del turista"... ¿nos preocupamos más de hacer publicitar
nuestros monumentos históricos y naturales que de su conservación y buen
estado?
N.C.- Hombre, no se puede decir que no
nos preocupemos de su conservación, las intervenciones arqueológicas en
Cartagena en esta última década han sido impresionantes. Lo que pretendo
señalar en ese poema al que aludes, es que tales intervenciones están
encaminadas sobre todo a atraer masivamente a turistas, es decir, a obtener un
rendimiento económico antes que cultural, y esto hace que muchos lugares
pierdan su “magia” inicial, porque entre hordas de turistas –y todos lo somos
en alguna ocasión– no puede haber disfrute del monumento ni de nada: a partir
de un cierto número, tantas personas estorbamos el conjunto.
E.G.L.- Tenemos, afortunadamente, muchas mujeres poetas en
la actualidad como Dionisia García, María Teresa Cervantes o usted mismo. ¿Cree
que ya se han abierto del todo las puertas de la publicación de poesía para la
mujer o queda camino por recorrer?
N.C.-
Queda, queda mucho por
hacer. Publicar poesía hoy es relativamente fácil, me refiero a la que se
publica en pequeñas editoriales independientes, de muy escasa tirada y limitada
difusión y repercusión. Pero, ¿qué recorrido tienen esos libros, por lo menos
los que merecerían tenerlo, si no hay detrás premios, distribuidoras, críticos
y medios de comunicación que los avalen? Y aquí está, hasta cierto punto, el
quid de la cuestión, porque esos cauces de reconocimiento externo siguen
estando en su gran mayoría en manos de hombres, aun cuando a veces decidan
encumbrar a una autora joven y convertirla, artificialmente incluso, en el
nuevo rostro de la poesía femenina. Esto no lo digo yo, sino los propios poetas
que se mueven en tales círculos: la poesía en España sigue teniendo, en sus
foros de poder, un sesgo claramente masculino.
E.G.L.- Gracias
N.C.- Gracias a ti.
