Enrique G.L.-¿Cómo
se define?
Pepe Viyuela- ¿Definirme? Nunca me ha gustado ni creo que sea
posible hacerlo si no es a través de lo que dura una vida entera. Las
definiciones que hacemos sobre nosotros son incompletas y se quedan viejas
antes de terminarlas.
E.G.L.- Un actor o
actriz:
P.V.- El que yo quisiera ser y no he sido nunca capaz de
encontrar.
E.G.L.- Su película
favorita:
P.V.- Me viene a la cabeza "El cielo sobre Berlín", pero
tampoco me atrevería a decir que sea mi película favorita. Hay películas que te
parecen extraordinarias, pero que al volver a verlas no reconoces, que parecen
distintas. Vamos cambiando y no somos iguales de un día para otro.
E.G.L.- Su escritor
preferido:
P.V.- No puedo quedarme con uno sólo, pero si se empeña le diré
que en mi opinión nadie como Shakespeare ha sabido retratar el alma humana.
E.G.L.- Su libro
favorito:
P.V.- De nuevo elegir uno sólo resulta demasiado reduccionista,
pero si tuviera que quedarme con uno y me fueran retirados todos los demás,
elegiría El Quijote. Cuanto más se vuelve sobre él, más genial resulta.
E.G.L.- Se licenció en
Filosofía y Arte dramático. Actualmente la filosofía está perdiendo presencia
en los planes educativos, la sociedad se preocupa más de ver lo que ponen en
televisión que de reflexionar sobre su propia situación. Muchas veces la
parrilla televisiva nos ofrece un circo en el aspecto más peyorativo de la
palabra. ¿Cómo ve esta situación?
P.V.- Resulta mucho más fácil manipular a una sociedad que ve
televisión que a otra que utiliza la
inteligencia y el sentido crítico. La televisión nos adocena, la filosofía nos
despierta. Es evidente el interés del gobernante por controlar las televisiones
y aquello que emiten, su pretensión de "teledirigir" la sociedad a
base de programar para aletargar. Pero es tarea del ciudadano dar respuesta a
esta tendencia preocupándose más por mantenerse despierto.
E.G.L.-¿Cree que los
actores tienen el deber añadido de significarse políticamente como ha sucedido
en muchos casos, o las reivindicaciones de los artistas deben desvincularse de
su profesión como afirman otros sectores?
P.V.- Creo que los ciudadanos, nos dediquemos a lo que nos
dediquemos tenemos un compromiso con el mundo en el que vivimos. Formamos parte
de un colectivo y eso nos otorga derechos, pero también obligaciones. Del mismo
modo que estamos obligados a pagar impuestos, tenemos cierta obligación y desde
luego el derecho a estar vigilantes de lo que se hace con ellos.
E.G.L.- Ha sido
distinguido con el Premio Ondas 2013 al Mejor actor por su papel como Chema en
Aída. ¿Qué ha significado para un cómico de tan largo recorrido como usted que
ser galardonado con este premio?
P.V.- Un trampolín para seguir trabajando.
E.G.L.- Estamos ante el
final de Aída una de las series cómicas más longevas de la historia de la
televisión en la que ha participado desde el primer capítulo. ¿Cómo recibió la
noticia del final? ¿Qué balance hace de la serie ahora que toca su fin?
P.V.- Desde el primer día de grabación hemos sido conscientes de
que la serie tendría que terminar algún día. Han sido algo más de nueve años de
trabajo, muchos más de los que podía imaginar que duraría. Eso me hace valorar
este periodo de un modo muy positivo. Sobre todo, teniendo en cuenta que ha
supuesto un tiempo de aprendizaje y de disfrute constante. No puedo sino hacer
una valoración extraordinaria de esta década que me costará olvidar. Creo que
he aprendido mucho.
E.G.L.-¿Qué suele ver en
la televisión?
P.V.- La veo muy poco. Hay otras muchas cosas que prefiero hacer
antes que sentarme frente a la pantalla. Pero cuando la veo, me gusta ver cine
o series en DVD.
E.G.L.- Compartió plató
con grandes actores como Paco León, lo hizo con Carmen Machi o Manuela Velasco,
incluso con Lola Dueñas que fue su expareja en la ficción. ¿Qué destacaría del
reparto de Aída?
P.V.- Sobre todo su carácter coral. Ha habido grandes
individualidades, pero nadie ha perdido nunca la consciencia de pertenecer a un
equipo sin el cual nada de lo que hemos hecho hubiera sido posible.
E.G.L.- En esta serie
encarna el papel de un filólogo hispánico, padre, tendero… ¿En qué se parece a
Chema?
P.V.- Quisiera parecerme a él en su enorme capacidad para no
rendirse ante las dificultades.
E.G.L.- En Aída,
desde la ficción y con buenos actores, se parodian todas las realidades de este
país. Se critica a esta serie por que a veces se puede emplear vocabulario poco
ortodoxo o procaz, y también porque el
guión de la misma ha sido muy crítico (desde el humor) con muchas realidades de
este país. ¿Cómo valora esas críticas?
P.V.- Creo que lo que se ha intentado hacer desde el equipo de
guión es un retrato, en algunos aspectos muy deformado, de la realidad que
vivimos. Se ha buscado dibujar a unos seres humanos cargados de defectos, como
los que soportamos en nosotros mismos cada día; un grupo de antihéroes, de
supervivientes que dentro del microclima de su barrio encuentran un cierto
equilibrio. Su lenguaje dibuja y distorsiona el de la calle haciéndolo a veces
incluso más crudo que el de la realidad, con la intención de crear comicidad y
una cierta imagen esperpéntica de lo que somos. Que haya gente a la que no le
guste me parece lo más normal y respetable.
E.G.L.- El humor muchas
veces se destierra, se prefiere lo trágico. Sin embargo, como todos no tenemos
el mismo humor es difícil que un producto, o una obra cómicos funcionen. Vemos
casos de libros, películas y series que pretenden ser humorísticas y no
arrancan ni una carcajada. ¿Cree que deberían ser más valorados estos
productos?
P.V.- La comedia es un género muy difícil, muy arriesgado en la
medida en que es muy fácil caer en el ridículo. Cuando una comedia no funciona
solemos ser implacables y tendemos enseguida a masacrar a quien no ha
conseguido hacernos reír. Es verdaderamente arriesgado, pero quizá sea eso lo
que más me guste de ella y lo que me haga valorarla tanto.
Por otro lado, no creo que haya que pedir al público que valore lo
que no le gusta. Si no le gusta tiene derecho a enfadarse y a exigir algo
mejor. Aunque a veces eso conlleve que se pase mal si te toca estar en el lado
de quién recibe las críticas. Es algo que va pegado al oficio.
E.G.L.- Usted es un
auténtico cómico, comenzó haciendo reír en el Un dos tres, cosecha
grandes éxitos en la televisión con Aída, ha participado en varias
películas muy conocidas como Mortadelo y Filemón, tampoco descuida el
teatro en estos tiempos en que las entradas no son asequibles y las
subvenciones escasean. ¿En cuál de estos formatos o géneros se siente más
realizado?
P.V.- Sin duda alguna en el teatro. Es donde convives en directo
con el público, el lugar en el que respiras y sientes al mismo tiempo que el
espectador.
E.G.L.- De los actores
se conoce sus apariciones en televisión o en cine, lógicamente se les pregunta
por eso, pero yo encuentro muy interesante su faceta como poeta. Es una mezcla
de facetas que era habitual en el Siglo de Oro, donde los poetas también
actuaban, pero inusual en la actualidad. Ahora la luz de los focos parece
eclipsar a la poesía que brilla con una luz más tenue, aporta menos fama.
¿Deberían los cómicos volver la vista hacia la literatura?
P.V.- Todo deberíamos leer más. La literatura es un modo maravilloso
de viajar y conocer no sólo otros lugares, sino otras ideas, otras formas de
entender y de mirar, de compartir conocimiento con seres incluso de otras
épocas. Gracias a la literatura podemos navegar por el interior del corazón
humano, podemos aspirar a conocernos mejor, perdernos en el laberinto de lo que
somos y quién sabe si encontrar algo, de vez en cuando, que merezca la pena.
Leer nos hace re-vivir. Con la lectura multiplicamos lo que vivimos.
E.G.L.- Su faceta
poética me hace pensar que quizá hubiera sido un buen profesor de literatura.
Porque como un profesor mío afirmó, solo los poetas son capaces de desentrañar
verdaderamente la poesía, porque también hablan de las cosas del espíritu
humano…
P.V.- Nunca sabremos qué hubiera sido de nosotros si las cosas hubieran
sido distintas. Podemos fabular y soñar con lo que hubiera sido posible, pero
nunca tendremos certeza de nada. ¿Quién sabe? Yo, desde luego, nunca me he
visto como profesor, nunca he sentido que tenga nada que enseñar a nadie.
E.G.L.-¿Qué situaciones
son las que más le inspiran en la creación de sus poemas?
P.V.- Hay verdaderos abismos dentro de cada uno de nosotros. Me
gusta asomarme a ellos y sentir vértigo, después intento contar lo que he
visto, pero nunca lo consigo. Es precisamente en esa dificultad donde está lo
que más me interesa, en esa frontera en la que uno se encuentra ante lo
indefinible y utiliza, juega y moldea el lenguaje para intentar expresarlo.
E.G.L.-¿Cuáles son sus
nuevos proyectos como actor y como poeta?
P.V.- Como actor me encuentro representando "El baile"
de Edgar Neville. Como poeta escribo mucho menos de lo que quisiera.
E.G.L.- Gracias
P.V.- A usted