Miryam Gallego (Ourense, Galicia, 1976) es conocida dentro y fuera de nuestras fronteras por su papel de Lucrecia, la Marquesa de Santillana en la famosa serie Águila Roja de Televisión Española. Tiene una larga trayectoria en la ficción televisiva, destaca la serie Periodistas y Hospital Central y en el teatro, en su filmografía destacan los largometrajes: Concursante, que protagonizó junto a Leonardo Sbaraglia y La voz dormida, donde compartió reparto con María León e Inma Cuesta.
Enrique
G.L.- ¿Cómo se define?
Miryam Gallego- Esta pregunta la
dejaré para el final, porque me cuesta un mundo definirme y no quiero atascarme
en el inicio.
E.G.L.-
Una película
M.G.- El apartamento, de Billy
Wilder, es la primera que ha surgido, quizás porque la he vuelto a ver hace dos
días.
E.G.L.-
Un actor o actriz:
M.G.- Katharine Kepburn, Meryl
Streep, me quedo con las chicas.
E.G.L.-
¿Cuáles son sus referentes?
M.G.- Mis referentes son los
clásicos de la literatura y del teatro.
Tengo predilección por
Shakespeare, Lope de Vega, Calderón, Lorca, Valle Inclán.
E.G.L.-
Un día especial:
M.G.- Hace 15 años, paseando en
fiestas por Lavapiés me crucé con el hombre de mis sueños y se movió la tierra
al mirarnos. Después vendrían grandes días a su lado, nuestra boda en Galicia,
basada en el Sueño de una noche de Verano y el nacimiento de mis tres hijos.
E.G.L.-Un
personaje histórico al que le gustaría interpretar:
M.G.- Son muchos los que vienen a
mi mente: Juana de Arco, Mara Hari, Virginia Woolf y puestos a soñar, Calígula,
en la obra teatral de Albert Camus.
E.G.L.-¿Cuál
fue el momento en el que determinó que quería encaminar sus pasos a ser actriz?
Mi primer contacto con el
escenario sería entorno a los ocho años, representaba Caperucita Roja en el
colegio.
Ese día algo se despertó y me
hizo dar los primeros pasos.
Creo que la decisión definitiva de ser actriz
la tomé en el Instituto Otero Pedrayo , tras formar parte de la compañía
teatral y de conocer a mi profesora y maestra
Begoña Muñoz, a la que debo más de una vida.
E.G.L.-
Tras personajes episódicos en series como Policías
o El comisario consiguió un primer
papel fijo en la serie Periodistas.
¿Cómo la recuerda? ¿Cómo ve los nuevos rumbos que está tomando el periodismo,
en el que toma un papel un tanto exorbitado la vida personal de los famosos?
Horas y horas de televisión se dedican a este fin.
M.G.- Recuerdo la serie Periodistas y a todos sus componentes
técnicos y artísticos con el mayor de los cariños, todos éramos muy jóvenes con
muchas ganas de aprender nuevos lenguajes y nuevas formas de comunicar . De esa
etapa guardo a dos de mis mejores amigos, que ya no es poco.
En
cuanto al rumbo del periodismo cargado de llenar horas de parrilla con vida de
famosos o no, creo que es el rumbo de la sociedad actual, cada vez demandamos
más horas de entretenimiento puro y duro y el pensamiento lo relegamos al
desván del olvido.
Queremos productos atractivos
visualmente pero que no requieran ningún tipo de esfuerzo desde nuestro sofá ,
olvidar nuestros problemas escuchando lo ajeno.
Pobre legado cultural para los
que vienen detrás.
E.G.L.-
Llama la atención su papel en La voz
dormida en la que su personaje es una mujer en el oscuro mundo de la
posguerra. Coincidió en el reparto con Inma Cuesta. ¿Qué significó para usted
este papel?
M.G.- La voz dormida es una novela escrita por Dulce Chacón, madre de mi
chico, creo que con esto pocas palabras quedan.
La voz no fue una película más
para mi, forma parte del sueño de Dulce, del mío propio al leer su obra y
fantasear con la posibilidad de llevarlo al cine, las dos pensábamos que Benito
Zambrano, era el creador idóneo para plasmar su obra.
Desde el primer encuentro con el
resto del elenco para la primera lectura del guión, mis ojos se llenaron de
lágrimas y más aun al ver a mi lado los ojos de Pepita en María León.
E.G.L.-
Parece haber una cierta barrera entre el cine y la televisión. La televisión
parece que es para ciertas personas un mundo para proyectos pequeños de bajo
presupuesto, cada vez que sale una producción como Águila roja algunos se rasgan las vestiduras, pero luego los mismos
son los que exigen una televisión de calidad.
M.G.- Creo que las barreras cada
vez son más delgadas, cada vez somos más los que transitamos por los dos lados
tanto a nivel técnico como artístico.
Pero si es cierto que seguimos
siendo un poco el hermano pequeño.
Creo que la industria televisiva
cada vez es más madura, cada vez damos un paso más hacia nuevos retos sin
tantos pudores y vergüenzas, sin tantas comparaciones con lo que se hace en
otros países, pero todos estos pasos no sirven de nada sin una fuerte inversión
económica, que respalde y de salida a los proyectos que se almacenan y
almacenan en despachos.
E.G.L.-
Algunos expertos han criticado Águila
roja porque quizá esperaban un estricto decoro y rigor históricos y al fin
y al cabo la serie es ficción. ¿Cómo ve esta situación?
M.G.- Águila Roja es un cuento,
fantasía en estado puro, bebe de muchos rincones, uno de ellos es la historia
de España, en la que centramos a los personajes, es una serie que nos acerca al
siglo XVII, pero no es una serie histórica, está totalmente ficcionada.
E.G.L.-
Interpreta usted a la Marquesa de Santillana, un personaje con muchos matices,
con pocos escrúpulos, cruel, pero a la vez tiene pequeños momentos de ternura.
¿Cómo reaccionó cuando le ofrecieron el personaje?
M.G.- Siempre que un personaje
llama a las puertas de tu casa, la reacción es de alegría, porque no todos los
días amanecemos con noticias laborales buenas.
Yo
por entonces estaba interpretando a Cordelia, El Rey Lear, en el teatro
Nacional, tenía cierta frescura a la hora de enfrentarme a una serie de época.
El
proyecto me interesó desde el primer momento, tenía mucho de locura y un gran
riesgo, pero el público supo entendernos y
respetarnos.
E.G.L.-
¿Qué diferencias destacaría entre el personaje cuando solo era un proyecto, al
comienzo de la serie, y como es ahora?
M.G.- Al inicio de grabación, el
personaje apenas estaba esbozado, yo empecé a trabajar con la biblia del
personaje y los primeros tres episodios que estaban escritos.
Los
personajes en televisión se van haciendo poco a poco, letra a letra.
Uno
comienza a rodar casi desnudo y día tras día se va vistiendo, en rodaje uno
camina semejante a como lo hace en el exterior, cada trama y cada línea nueva
de tu personaje van completando lentamente el puzzle.
E.G.L.-
¿Cuál es su principal semejanza y diferencia con ella?
M.G.- Somos personalidades
totalmente opuestas, pero por el momento nos soportamos.
Compartimos
la maternidad, las entrañas, las vísceras.
Somos muy impulsivas las dos,
luchadoras y familiares…pero nos separan siglos de historia, el modo de ver la
vida, mis ojos son los de ella, pero el mundo lo vemos con prismas diferentes.
E.G.L.-
¿Qué secuencia ha sido la más dura que ha rodado?
M.G.- Complicado escoger una, a
día de hoy me sobran dedos de las manos para contar las escenas sencillas.
Todas
requieren un gran esfuerzo de interpretación porque el personaje siempre está
sometido a situaciones límites y de gran dramatismo.
Recuerdo dos escenas de tortura
muy duras, una atada de pies y manos sobre un panel de fuego en las mazmorras
del comisario, fueron muchas horas de rodaje, calor extremo, muchas tomas y
repeticiones, mucho grito y muchas lágrimas.
También
otra tortura, esta vez en el agua, ese día tras acabar la jornada y llegar a
casa vomité durante toda la noche de tanta agua con barniz que había tragado en
el rodaje.
E.G.L.
- La popularidad muchas veces implica que cuando va por la calle puede ser
abordada por cuantas personas la conozcan. A usted se la ve, como ha afirmado,
con una cierta timidez. ¿cómo afronta este lado de su profesión?
Lo afronto de la mejor manera que
puedo, recibo agradecida los alagos de la calle, pero me gustaría tener el
super poder de ser transparente como una gota de agua.
Este oficio me ha regalado mucho,
pero me ha quitado lo que más ansío: el anonimato, el poder mirar al otro en la
calle de igual a igual, sin saber nada uno del otro.
E.G.L.-
Se tomó un descanso de su personaje como Lucrecia… ¿Es en su profesión
especialmente necesario parar para tomar impulso y volver con fuerzas
renovadas?
M.G.- Me tomé un descanso por una
baja de maternidad, no fue una decisión buscada, fue algo que llegó y que venía
por dos, eran mellizos, por lo que dejé el rodaje en el quinto mes de embarazo,
por ser considerado embarazo de riesgo .
E.G.L.-
¿Qué nuevos proyectos tiene para el futuro?
M.G.- En Octubre retomamos a
grabar la optaba temporada que nos llevará hasta Febrero.
De
momento sigo sin querer compaginar proyectos, han surgido proyectos teatrales y
televisivos, pero al solaparse en el tiempo con Águila los he rechazado ya que
eran también de gran peso interpretativo.
Cada
vez me cuesta más decir que no a trabajos, cada vez las ofertas son más
apetecibles, pero prefiero seguir a mi ritmo, que sé que es lento, pero es la
única manera de no descuidar a mi familia.
E.G.L.-¿
Como se define?
M.G.-Leal, honesta, con valores
muy firmes, familiar, tímida en el exterior de mi casa, cariñosa en exceso, muy
mimosa , con una amplia maleta de complejos.
De
extremos, el punto medio me aburre, pero intento buscarlo para no estar
continuamente subida en la montaña rusa.

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