Isabel Buendía es una
viajera incansable, una ciudadana del mundo, fuentealameña de nacimiento,
catalana en su infancia y adolescencia y murciana en la actualidad. Su
literatura es un reflejo fiel de sus pasos por lugares del planeta, de este
modo, sus creaciones tienen el mismo aire viajero y exótico que la caracteriza.
Es filóloga en ciernes, esto remarca lo comprometido de su vocación con la
literatura, que no solo quiere crear sino acercarse lo máximo posible a las
fuentes y los grandes maestros que han marcado la historia de la literatura.
Pero por encima de todos los calificativos anteriores, por encima de todo es
una gran compañera y una gran mujer.
Enrique G.L.- ¿Cómo te defines? Tú iniciaste estudios de ingeniería,
algo en apariencia muy lejano a la literatura, pero precisamente tu entrada al
mundo literario fue siendo finalista del Premio de Nacional Relato Científico.
¿Qué te impulsó a adentrarte en el mundo de la escritura?
Isabel Buendía-Siempre me costó elegir entre ciencias y
letras, yo quería aprenderlo todo. En realidad mucho antes de ser finalista de
ese premio, colaboré en prensa en Girona, donde viví todos mis años de
formación, y antes de eso, ya en el colegio se hacía una revista que dirigí
durante dos años, entre mis 12 y 13 años, así que el mundo de la escritura
forma parte de mí desde muy temprano en mi vida.
E.G.L.- ¿Qué
ha significado y significa Lola López Mondéjar en tu trayectoria en la
literatura?
I.B. Lola ha sido,
y es, maestra y amiga. Fui alumna de sus talleres de Escritura Creativa en la
Biblioteca Regional de Murcia desde su inicio; ella es una escritora de altura
que como profesora de los talleres es una fuente inagotable de sugerencias
literarias y motivación, y como directora de grupos es insuperable. Todos los
alumnos recordamos nuestro paso por los talleres como una magnífica y
enriquecedora experiencia.
E.G.L.- Hace
unos años decidiste entrar en la Universidad de Murcia a iniciar el Grado en
Lengua y Literatura Españolas, donde coincidimos y hemos podido aprender de
expertos como Eloy Sánchez Rosillo, César Oliva, Mariano de Paco, Díez de
Revenga, Vicente Cervera, entre otros… ¿En qué medida contribuye el ser alumna
de este grado a tu actividad como escritora?
I.B. Volver a las
aulas ha sido un auténtico placer, estudiar sólo por el gusto de aprender es
algo muy grato. Por otra parte, el contacto con vosotros, mis jóvenes
compañeros es un gran regalo, los que he tenido la suerte de conocer mejor sois
personas maravillosas, con coraje, con ideas, con ganas de navegar por la vida,
y me encanta adivinar en vosotros vuestra progresión. En cuanto a los
profesores, los nombres que citas y otros que no nombras, son sin duda
intelectuales de primera categoría a los que es una suerte tener como
profesores. Para mí, sentarme a escuchar a César, a Vicente o a José Mª
Pozuelo, no ha sido una tarea, sino un auténtico disfrute, a pesar de que a
veces he tenido que hacer malabarismos para compatibilizar mi trabajo con
algunas clases. Y en general, además de aportarme nuevos conocimientos, las
clases han contribuido a ordenar los ya adquiridos. Como escritora, conocer y
ordenar las fuentes es fundamental, aparte de las numerosas sugerencias que
aporta constantemente la vida universitaria.
E.G.L.- Se
podría decir que tienes un alma viajera y cosmopolita, en tu propia biografía
se refleja, además de en tu gran pasión por los viajes. Esto queda patente en
tu libro Un millón de pasos donde se narra la historia de un viaje
exterior e interior, en el incomparable marco del Camino de Santiago, lleno de
tanta significación. ¿Cómo fue el camino que siguió hasta tener en las manos tu
primera novela?
I.B. Pues el
camino que va desde escribir una obra hasta verla publicada es duro y, en
ocasiones, puede ser infinito. En este caso, afortunadamente, no fue demasiado
largo, tras intentarlo en algunas editoriales, se lo presenté a la editorial
murciana Tres Fronteras que me respondió afirmativamente, y a partir de ese
momento todo fue fluido y fácil hasta tener en mis manos ese libro al que tengo
un cariño muy especial por ser el primero, y porque me ha dado muchas y muy
agradables
sorpresas, como por ejemplo recibir mensajes de lectores
desde puntos del planeta tan alejados como Brasil o Tasmania.
E.G.L.- Ese
peregrinaje que experimentan los personajes de tu obra, es el marco en el que
se entremezclan amor y aventura. ¿Qué es lo que más te atrajo de tu experiencia
en el Camino de Santiago para que tomaras la decisión de enmarcar allí tu obra?
I.B. El Camino de
Santiago fue para mí una experiencia fundamental, me hizo crecer; te podría
decir que después de caminar casi mil quilómetros ininterrumpidamente, te
sientes con una fuerza indestructible, descubres que tus límites físicos y mentales
se pueden ampliar de un modo que nunca habías imaginado, así como tu tolerancia
al cansancio, a los imprevistos, a las costumbres de otras personas que
proceden de culturas distintas…
Es una experiencia mágica que me marcó muy
positivamente y me ofreció tal cantidad de estímulos, sugerencias y sorpresas
que volví a casa con la idea clara de escribir sobre el Camino. Quizás lo más
impactante, como dice Marina, la protagonista, cuando ya ha llegado a Santiago,
es esa sensación de relatividad, de sentirte grande y poderosa y al mismo
tiempo pequeña e insignificante.
E.G.L.- ¿Qué
destacaría de los personajes protagonistas de la obra?
I.B. Los
protagonistas son personas que se buscan a sí mismas, como la mayoría de gentes
que van al Camino, que tratan de ver qué hay un poco más allá de la
cotidianeidad, que se atreven a dejar sus comodidades y emprender una aventura
de austeridad y esfuerzo que no les va a dar ninguna recompensa material,
únicamente les dará la medida de su talla como personas, y por ahí van
descubriendo destellos nuevos de sí mismos.
E.G.L.- El
recorrido que has hecho con tu primera novela es de más de Un millón de pasos.
Ha sido todo un éxito, hasta el punto que fue reeditada. ¿Cómo has vivido este
éxito?
I.B. Pues con una
enorme satisfacción, es muy gratificante lo que te decía, que me escriban
personas, algunas de lugares lejanísimos para contarme su experiencia, que se
han sentido identificadas con los personajes de mi libro… Te sorprendería saber
cuantas historias de amor y de amistad indestructibles se forjan en el Camino y
cómo pueden ser tan paralelas.
E.G.L.- El año
pasado, de la mano de La fea
burguesía, volviste a publicar. Esta vez, el libro fue Amarillo Luciérnaga que tuvo un gran éxito de crítica.
¿Qué destacaría de este libro y del proyecto llevado a cabo por el resto de
autoras y tú?
I.B. Antes de Amarillo Luciérnaga publiqué relatos en otros
dos libros colectivos, pero Amarillo Luciérnaga ha sido un proyecto cooperativo
con Mª José Benito y Encarna Carrillo que ha durado tres años desde su inicio.
Ha sido muy estimulante y enriquecedor trabajar a seis manos, aunque
manteniendo la individualidad de cada autora en los relatos. Hemos creado un
libro del que nos sentimos muy satisfechas y al tiempo hemos estrechado
nuestros lazos de amistad, lo cual no es nada habitual.
E.G.L.- Lograste
que la gran escritora y columnista Maruja Torres presentara tu libro en
Barcelona. ¿Cómo fue la experiencia con Maruja?
I.B. Maruja
Torres, además de ser una figura indiscutible del periodismo, una pionera, y
una escritora admirable, a la que le han sido otorgados los premios Nadal y
Planeta, es una mujer excepcional; fue muy cercana y generosísima con nosotras.
Fue un gran honor que nos presentara en Barcelona y un
placer inolvidable compartir unas horas con ella.
E.G.L.- ¿Qué
nuevos proyectos tienes para el futuro?
Pues ando dándole vueltas a una nueva novela, pero de
momento está en proceso de documentación. El proyecto más inmediato es acabar
el grado y viajar un poco. La escritura está siempre ahí, escribo todos los
días, pero cuando acabe la fase de documentación, tocará sumergirse de lleno en
la escritura para darle forma definitiva a esta nueva historia.

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