martes, 23 de abril de 2013

FELIZ DÍA DEL LIBRO- LA DUDA DEL POETA de MARISA LÓPEZ SORIA

Con motivo del día del libro, publico un poema de la conocida escritora murciana Marisa López Soria en el habla sobre el poeta.

LA DUDA DEL POETA



La duda del poeta
Siempre será el poema
Enfrentamiento o referencia
Polvo de aliento vital
Celaje y viento resuelto.
La duda del poeta siempre será
Cómo atrapar términos ajenos a la prosopopeya
En un marco-  versos  -sin prolija sintaxis
Sin adverbios, sin tiempos contenidos
Procurando la armonía
Aclimatada a la prefectura de la métrica
Sin derramar las flores
Tal que huésped de un abril recatado cuya manera final
Solo será asunto de la magia
De la más inesperada y pura magia.




                                                                                  www.marisalopezsoria.com

sábado, 20 de abril de 2013

María Dueñas- Escritora




Es escritora y profesora titular de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia. Tiene dos libros publicados El tiempo entre costuras y Misión Olvido.

Enrique G.L.- ¿Cómo se define?
María Dueñas- Como una escritora que previamente ha sido profesora.

 
E.G.L.- El último libro que ha leído...
M.D.- The Casual Vacancy, de J.K. Rowling.


- ¿Que autores le inspiraron como lectora y como escritora?
M.D.- Muchísimos, desde Enyd Blyton y sus historias de Los Cinco que disfruté durante mi infancia, hasta Cervantes o Coeztee.


E.G.L.- En 2009 vio la luz su primera novela El tiempo entre costuras, pero supongo que desde mucho antes sintió la vocación por la literatura, pues al final de la misma, al leer la bibliografía queda constancia de que no es una simple narración de ficción sino que hay detrás un minucioso trabajo de investigación que le aporta a la obra un cierto rigor histórico... ¿cómo recuerda los años de preparación?
M.D.- La preparación de la novela antes de arrancar con su escritura me llevó unos cuatro meses; fue una labor apasionante llena de lecturas muy dispares, de consulta de archivos y hemerotecas, de charla con personas con vivieron aquel tiempo… La fase de documentación para mí es fascinante.

 

E.G.L.- Serrano Suñer es uno de los personajes históricos que tienen un lugar clave en la trama argumental del libro, curiosamente nació en la misma ciudad en la que usted reside Cartagena. ¿Qué le impulsó a introducir a estos personajes en su obra?
M.D.- Desde el principio tuve interés en construir una historia de ficción sobre un entramado histórico cien por cien riguroso. Entre los personajes históricos que transitan por la trama, el más relevante es Juan Luis Beigbeder, alto comisario de España en Marruecos durante el protectorado y ministro de Asuntos Exteriores en el primer franquismo. Y en ese período convulso de su vida, Serrano Suñer jugó un papel fundamental, de ahí que su presencia fuera imprescindible en la novela.
 

E.G.L.- ¿Qué sintió al ver que los años de preparación y de creación tuvieron una respuesta tan grata por parte de los lectores?
M.D.- Alegría, satisfacción y muchísima gratitud hacia los lectores que lo hicieron posible.

 

E.G.L.- ¿Introdujo a alguna persona conocida por usted entre los personajes de su primera obra?
M.D.- No por mí personalmente, pero sí a algunos vinculados a mi familia durante sus años de residencia en Marruecos.
 

E.G.L.- En El tiempo entre costuras vemos a una mujer dañada por la vida, decisiones incorrectas, abandono, que en vez de volverse en contra del mundo, decide emplear su experiencia en ayudar a su país. ¿Cómo se gestó el personaje de Sira Quiroga?
Quería un personaje en crecimiento, en formación, con posibilidad de transformarse y adaptarse a entornos y circunstancias imprevistos. Y decidí construir a una joven modista con una vida entera por delante.


E.G.L.- ¿Qué hay de usted en él?
M.D.- Apenas nada. Somos mujeres de edades, mundos, personalidad y circunstancias muy distintas.


E.G.L.- Su segunda obra Misión Olvido nos presenta a una profesora como principal protagonista que se introduce en lo que parecía ser un "tedioso proyecto académico", pero que al final acaba siendo todo lo contrario. Sin duda el mundo universitario es también el suyo, pues es profesora titular de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia, ¿el que la protagonista pertenezca al mismo "mundo" que usted le ha hecho introducir alguna anécdota o vivencia de sus años en la enseñanza?
M.D.- Ninguna en concreto conscientemente, pero seguro que, de manera inconsciente, se me ha deslizado algún pequeño detalle. El universo de Blanca Perea, en España y Estados Unidos, ha sido el mío también.

 

E.G.L.- En ambos libros queda patente su interés y su aprecio hacia la cultura inglesa, porque aunque ambas protagonistas son Españolas, siempre la intervención de algún personaje de habla inglesa es fundamental...
M.D.- Por formación y profesión tengo un estrecho vínculo con el mundo anglosajón, particularmente con Estados Unidos. Es un mundo que me atrae, entiendo, y en el que tengo amigos y me siendo muy cómoda. Quizá por eso, lo anglo-norteamericano tiene siempre un presencia en mis novelas.

 

E.G.L.- Su primera novela recibió grandes críticas de importantes autores en el panorama internacional como Vargas Llosa, le transmito la crítica que otro autor de relieve Eduardo Mendoza realizó sobre su obra al ser preguntado por ella en El brazal de las letras  "La he leído y aprecio mucho a María Dueñas. La novela está bien escrita y es interesante".
M.D.- Eduardo Mendoza es un escritor magnífico y un ser humano entrañable, con una cultura, una calidez humana y un sentido del humor que lo hacen muy especial. Hemos coincidido muchas veces y es siempre muy grato estar a su lado.

 

E.G.L.- El tiempo entre costuras ha sido adaptada a televisión por Antena 3, ¿ha visto ya el resultado final? ¿cuál es su opinión sobre el mismo?
M.D.- He visto partes, porque es una serie muy larga. Creo que es un trabajo muy bien hecho, con grandes medios y excelente calidad. Y Adriana Ugarte, en el papel de Sira Quiroga, hace un papel magnífico.

 

E.G.L.- ¿Trabaja ya en una próxima novela?
M.D.- Estoy de momento en esa ilusionante fase de preparación.

 

E.G.L.- Gracias
M.D.- A vosotros.

lunes, 1 de abril de 2013

DERECHO A MANIFESTARSE





                                                                 A la isagoría, rayo de la democracia

 


                            El poeta es el bululú que representa

                            todos los personajes de una historia

                            civil; aprende en los nidos del presente

                            a tomar altura y ensanchar el tono

                            con una generación que recién sale

                            de los jardines de infancia y sacude

                            las cartillas del paro y las alfombras

                            de palacio, lanza consignas y llena

                            las plazas, sube ahora a los escenarios

                            que el viento rajó y saqueó el óxido.

                            A esa juventud que mira un mundo nuevo,

                            que reclama la libertad de la calle,

                            la democracia real, no la de mentira

                            de rey y corte de corrompidos políticos;

                            a los jóvenes que adelantan un mundo

                            menos injusto, en que renacen las cenizas

                           de la democracia con la isagoría,                                                            

                            un mundo que quizá yo ya no lo vea;

                            a la juventud que canta un verso nuevo,

                            salud siempre, de parte de un viejo poeta.

                   

Poema inédito de Fulgencio Martínez
Del libro El año de la lentitud de próxima publicación



viernes, 15 de marzo de 2013

Vicente García Hernández- Sacerdote y Poeta


 

Enrique G.L. ¿Cómo se define?
Vicente García Hernández -Persona ante todo: que alguna vez se asombra ante las cosas y ante las palabras que las dicen, y trata, también con palabras, de comunicar ese asombro. Ser poeta no es ningún misterio; en todo caso, el misterio está en que no todo el mundo lo sea. ¿Es que no hay asombro en las personas? Pues a la comunicación de este asombro, si lo logro, lo llamo poesía. Es decir, otro asombro. Y eso creo que es el poema. Como ve usted, yo no me defino: defino al poema: asombro que se hace palabra; y, si me lo permite, también asombrada. Palabra asombrada; no está mal.

 

E.G.L.- ¿Su poeta favorito?
V.G.H.-Muchos. Desde los clásicos -Quevedo y San Juan de la cruz sobre todos- a los más modernos, como Juan Ramón Jiménez, Borges, Cernuda, Blas de Otero, Gimferrer, Rafael Morales; y entre los de otras lenguas, Walt Whitman, Baudelaire, Paul Valéry, Eliot, o Wislawa Szymborska, y de los últimos, no sé, alguno. Me refiero a los últimos en lengua castellana. La verdad (y con perdón), no sé si escriben poesía. O, sí; no sé. Es cierto que a veces dicen cosas hermosas, pero de un modo discontinuo, y gélido, y no sé si eso es poesía, o es más poesía. No sé.

 

E.G.L. - ¿Cuál vocación fue anterior la de poeta o la de sacerdote?
V.G.H.-Yo la poesía (quizá esté equivocado) no la veo como una vocación, sino como un accidente. Un día te llenas de palabras que expresan cosas (la belleza, el dolor, la angustia, la libertad, el silencio, la sima de un espejo, el mar, el amor, el miedo, un perro que hace pis y que parece con su pata sostener una pared mientras lo hace, etcétera, palabras mayores y menores) y deseas decirlas, y, al decirlas, dicen que haces poesía, y te lo crees, y sigues, y, así, hasta el infinito. Y, si lo dicen, pues haces poesía. El sacerdocio sí es una vocación, y viene después, tras la llamada. Hay una llamada, que sientes dentro, y entonces tratas de dar respuesta a esa llamada, de echarla fuera de ti, te preguntas de dónde viene, qué es, y, entre tanto, te haces cura. Y das gracias por haber tenido oído para escuchar esa llamada, y sigues, y, al fin, concluyes sintiendo que fue hermoso seguir esa llamada. Y, cuando vienes a decir eso, se te ha ido la vida, y ya digo, dando gracias. El poeta, por el contrario, y como he dicho, se hace al ir de asombro en asombro, de palabra en palabra, de destello en destello, dejando éste (o estos asombros) en el poema, para, en él, amarlos. Amar asombros, como diría Aristóteles de la filosofía. Amar ensueños.

 

E.G.L. -¿Es la poesía un medio para más allá de las apariencias, percibir y agradecer "la belleza oculta del corazón?
V.G.H.-Sí, ¿por qué no? Aunque la belleza (o la fealdad) creo que no están en el corazón, sino en las cosas. Lo que sucede es que el corazón (o el espíritu, mejor, o lo que alienta en tu ser) da con esa belleza y hace mudanza de ella a su interior, y la gusta, y hasta deja que sea vida suya, y luego la reviste de palabras, que vienen a expresar lo que la belleza de esas cosas han supuesto para el espíritu, y, al decirlas, nace la poesía. Hay como un renacer de las cosas en las palabras con que el poeta las dice. En todo poema existe, creo, una conjunción entre la belleza (o fealdad) de las cosas y lo que el corazón siente ante ese mundo de belleza (o fealdad). Creo, además, que las cosas no están del todo creadas hasta que un poeta las dice. El poeta acaba lo que Dios (soy creyente) empezó. Es como un Big Bang espiritual, algo incomprensible y extraordinario, que te transforma. De la brasa de la belleza (o de la fealdad), el poeta recrea el fuego, y lo hace esplendor, luz nueva, fealdad redimida, quizá, en el poema. No sé.

 

E.G.L. -¿Cree que la poesía debería considerarse menos un valor supremo en sí mismo y más vehículo de transmisión de un mundo interior, de una serie de valores y principios?
V.G.H.-Ambas cosas a la vez, creo. Hay poesía que sobrevive, que trasciende al poeta que la hizo. Y, en este caso (si así puede decirse), es un valor supremo, en sí misma. Desaparecido el poeta, queda el poema. El Everest que aturde y cautiva. Queda la piedra tallada del poema. Y, para mal o para bien, puede ser, al tiempo, transmisión del mundo interior del poeta al otro mundo de fuera del poeta. Ese mundo de fe y de miedos, de luz y de sombras, de belleza e incluso de fealdad.

 

E.G.L. - Ha recibido usted numerosos premios literarios... ¿está satisfecho de que su producción poética, gracias a la difusión que estos reconocimientos suponen, pueda calar en los lectores?
V.G.H.-Puede ser; pero los premios poéticos no dejan de ser premios a un castillo interior, esencial, íntimo, que apenas tiene repercusión mediática fuera. Me da la sensación que la poesía sólo la leen, gozándola, otros poetas, y algún que otro loco explorador de intimidades o de interiores de catedrales góticas, bellas e inquietantes, como puede ser el alma del poeta.

 

E.G.L. - Supongo que los grandes místicos del siglo XVI habrán supuesto para usted una rica influencia para expresar la espiritualidad en sus poemas...
V.G.H.-Desde luego, casi todos. Casi todos a los que es posible acceder hoy. He leído, más que a otros, a Santa Teresa, a San juan de la Cruz; y menos, a Fray Luis de León, a Fray Luis de Granada, a Antonio de Molina, etcétera. Pero lo de las influencias (que las hay) son limitadas. Entre otras cosas porque la espiritualidad que emana de mi poesía, no es ni ascética ni mística, es más bien la de un «poeta ardiente y sediento, doblemente humano por ello», que, partiendo de la palabra, recrea el espíritu del hombre. Florencio Martínez Ruiz, gran poeta y mejor crítico, decía en su Nuevo mester de clerecía, que en mi poesía se daba «un proceso expresivo de los más apasionantes por su depuración manifiesta». «Hay -señalaba- toda una esencialización profunda, que va decantado hervores y fervores desde la inicial y atormentada zozobra existencialista, hasta el desnudo y escueto poder comunicativo de la palabra». En mi poesía, la palabra está por encima de todo. Como medio de expresión y comunión, y como marco del ser y la belleza (o fealdad, injusticia, etcétera) de las cosas.

 

E.G.L. -¿Es más fácil poetizar sobre lo tangible, lo social o sobre las realidades espirituales e inmateriales?
V.G.H.-Es indistinto, creo. Toda realidad tangible o social, al fin, toma cuerpo de realidad espiritual e inmaterial en el interior del poeta, en el alma de sus palabras, que son las que dicen y cantan los sentimientos. Si lo tangible y lo social, el ser humano, en definitiva, se hace emoción, pasión, estremecimiento, asombro en el alma de las palabras del poeta, serán realidades espirituales e inmateriales en el poema, como es toda poesía que se precie.

 

E.G.L. - Su localidad -Molina de Segura- es especialmente prolífica, de ella han salido grandes autores como Illán Vivas, Jerónimo Tristante, Lola López Mondejar o usted mismo... ¿qué opina de este grupo de poetas y escritores que han pasado a ser conocidos por algunos como "generación del meteorito"?
V.G.H.Que es algo insólito, maravilloso. Si los meteoritos suelen destruir vida, dicen, en este caso ha servido para crear vida literaria, en Molina, con un Paseo de las letras y todo, donde la Escritura (el arte de la Escritura) se ha hecho nombre y apellidos de una cierta y esperanzadora relevancia. Como de fantasía.

 

E.G.L. - Habla usted en un poema de "Lavar los pies, enjugar las lágrimas, dar la mano al de manos limpias, y al de manos sucias". Esto ahora no está de moda, y los que lo hacen no tienen reconocimiento alguno (tampoco lo buscan), son anónimos y ensombrecidos por otras noticias malas que llenan los periódicos y parece que tampoco queremos verlos, porque nos recuerdan lo que deberíamos hacer... ¿Qué opina al respecto?
V.G.H.- Que es así. «Dar la mano al de manos limpias / y al de manos sucias», dice el poema. Y sigue: «Besar las llagas del bueno / y del oficialmente malo…» No se estila; pero ahí está. Un día, alguien como usted lo lee y siente que algo eléctrico, distinto, lo ha tocado, una suerte de gracia especial, y se conmueve, y entonces descubre que el poema ha cumplido su misión, la de asombrar y emocionar, y hasta la de intuir caminos nuevos, y cielos nuevos, que es misión del poeta.

 

E.G.L. -¿Sobre qué temas trata actualmente en sus poemas?
V.G.H.- Sobre los de siempre. No hay poeta que no se repita. Ahí tiene usted una flor de almendro, por ejemplo, todos los años se repite y nunca deja de fascinar y turbar. Los temas de los poetas (aun de los llamados malditos) siempre son los mismos. Coja usted el poeta que quiera y verá que todos nos repetimos, salvo que cada uno siente y dice las cosas de un modo distinto. Como la naturaleza, que cada vez dice las mismas cosas, pero haciendo que éstas sean distintas e igual de hermosas, y asombrosas.

 
Gracias

 
V.G.H.- Por nada

viernes, 1 de marzo de 2013

QUIÉN


Ese animal del sueño que me vence

exhala su aliento templado en mi nuca

y me derriba



ese animal

un olor acre y en los belfos

restos de tierra escarbada

 

animal-instante casi mortal

en que se olvida todo

y todo se recuerda

antes de entregar los tibios párpados

a su peso lanudo

su nocturna protección

 

ese animal



y cuánto se parece al otro

al que orquesta el crujir de hojas

el rastrojo diurno de palabras

 

ese animal del poema que me vence
 
 
Natalia Carbajosa (Poema inédito)